Un día de recreación familiar terminó en una tragedia en la costa de Barking Sands, en la isla de Kauai, Hawaii, donde un miembro activo de la Marina de Estados Unidos murió después de salvar a su hijo de 9 años, quien había sido arrastrado por el oleaje.
El hecho ocurrió el sábado, cuando las condiciones del mar eran especialmente peligrosas debido a corrientes fuertes y oleaje irregular en la zona.
De acuerdo con información del Departamento de Policía de Kauai, el suboficial de primera clase Jeffrey Díaz, de 47 años, reaccionó de inmediato al ver que su hijo Kamden Díaz, de 9 años, era empujado mar adentro por una serie de olas intensas.
El padre logró alcanzarlo y colocarlo sobre su espalda para mantenerlo a flote mientras intentaba regresar a la orilla.
Testigos indicaron que, al percibir que no podía seguir avanzando y que su propia vida estaba en peligro, Díaz decidió separarse del menor.
Antes de hacerlo, pronunció palabras de aliento dirigidas a su hijo, según relató Keyonna Fairley, su compañera de vida durante 18 años. El menor consiguió llegar a un punto seguro, mientras que el suboficial quedó atrapado en el oleaje.
Díaz pertenecía a la Marina de Estados Unidos y había desarrollado una extensa trayectoria militar.
De acuerdo con su familia, tenía previsto concluir su actual asignación y retirarse para formalizar sus votos con Fairley, con quien compartía la crianza de cinco hijos de 29, 19, 12, 9 y 5 años.
La Marina y la comunidad local lo describieron como un hombre dedicado, respetado y profundamente comprometido con su familia.
Su pareja destacó que uno de sus mayores anhelos era culminar su servicio activo y continuar su vida familiar con tranquilidad.
Equipos de emergencia acudieron al lugar y lograron recuperar a Díaz, quien fue trasladado al Hospital Memorial de Veteranos de Kauai. A pesar de los esfuerzos médicos, fue declarado muerto poco después de su llegada.
Este incidente se suma a otros casos recientes de ahogamientos registrados durante el fin de semana en Hawái, lo que ha motivado a las autoridades estatales a reiterar llamados a la prudencia, especialmente en playas sin salvavidas o con condiciones oceánicas inestables.
Durante las horas posteriores al suceso, Fairley expresó su agradecimiento por el apoyo recibido tanto de la comunidad militar como de residentes locales.
Señaló que la familia intenta procesar la pérdida manteniendo vivo el recuerdo del suboficial y preservando su legado para los hijos menores.
Amigos cercanos destacaron el carácter solidario y la entrega del militar. Julie Jackman, allegada a la familia, resaltó el profundo compromiso de Díaz con su pareja e hijos, y lo calificó como un “ejemplo de amor y responsabilidad”.
Otro amigo, Keith Wilson, subrayó que el gesto del suboficial permitió que su hijo sobreviviera, y lo describió como un hombre cuya memoria “perdurará en las personas que amó”.
Las autoridades estatales han informado que algunas zonas costeras presentan alto riesgo por corrientes impredecibles y oleaje fuerte, condiciones que pueden sorprender incluso a nadadores experimentados.
El caso de Jeffrey Díaz ha reavivado la conversación sobre la seguridad en playas concurridas que operan sin personal de salvavidas.
La familia continúa organizando los preparativos del funeral del suboficial, mientras reciben muestras de solidaridad de la comunidad militar y civil de la isla.




