Jake Neal y Elizabeth Crow

Un niño de 9 años llegó a un hospital de Indiana el 26 de agosto en condiciones que alarmaron al personal médico.

El menor pesaba apenas 51 libras y presentaba múltiples lesiones, además de señales de desnutrición y otros problemas de salud.

El ingreso al hospital

Según los documentos judiciales, el padre del niño, Jake Neal, y su madrastra, Elizabeth Crow, explicaron que había resultado herido.

La pareja señaló que un estante le había caído encima varios días antes, provocándole las lesiones.

Sin embargo, la evaluación realizada por los médicos generó preocupación sobre el estado general del menor.

El personal médico encontró lesiones y señales de desnutrición que requerían atención urgente.

Ante las condiciones en las que se encontraba el niño, los médicos notificaron a la Policía.

La investigación de las autoridades

Los investigadores comenzaron a revisar las circunstancias en las que el menor había estado viviendo junto a su padre y su madrastra.

Como parte de las diligencias, las autoridades obtuvieron una orden para revisar los teléfonos celulares de la pareja.

Los mensajes encontrados en los dispositivos permitieron conocer diferentes conversaciones entre Jake y Elizabeth relacionadas con el niño.

Según los documentos judiciales, la pareja mantenía discusiones frecuentes sobre el menor.

Algunas conversaciones estaban relacionadas con la comida que consumía y con comentarios sobre su comportamiento.

Los mensajes encontrados

Los documentos señalan que en algunos mensajes la pareja expresó que prefería que el niño no estuviera en la vivienda.

Las autoridades también encontraron conversaciones que indicaban que el menor ayudaba con el cuidado de los hijos pequeños de la pareja.

En una de las conversaciones, Elizabeth habría expresado molestia porque el niño había alimentado a uno de los bebés.

Los investigadores también encontraron mensajes relacionados con medicamentos utilizados por la pareja y conversaciones sobre cómo conseguirlos.

El niño permanece protegido

Después de la intervención de las autoridades, el niño sobrevivió y quedó bajo protección, mientras continúa la investigación.

Sus hermanos también fueron puestos a salvo como parte de las medidas adoptadas por las autoridades.

La información sobre las condiciones del menor y las conversaciones entre los adultos proviene de documentos judiciales y mensajes obtenidos durante la investigación.

Las acusaciones todavía deben ser demostradas ante un tribunal, y los acusados mantienen la presunción de inocencia mientras el proceso judicial continúa.

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