Cintia Díaz Orellana

Cintia Díaz Orellana tenía 20 años y era madre de un niño de cuatro años. Vivía en Metán, provincia de Salta, Argentina.

La joven era la mayor de cuatro hermanos y ayudaba diariamente a su familia. También cursaba la secundaria durante las noches.

Según sus familiares, Cintia soñaba con continuar estudiando y comenzar una carrera. Además, vivía sola con su hijo, cerca de la casa de sus padres.

Lo ocurrido después de salir del boliche

El viernes por la noche, Cintia salió a bailar junto a su pareja, Gastón Ramírez, de 26 años.

De acuerdo con los testimonios incorporados a la investigación, ambos tuvieron una discusión dentro del establecimiento.

La pelea continuó después de que salieron del boliche, cuando aparentemente se preparaban para regresar a sus hogares.

Según la acusación, Ramírez comenzó a golpear a Cintia y posteriormente la dejó tendida en el suelo, inconsciente.

Después del ataque, el hombre se retiró del lugar y se dirigió hacia una comisaría para entregarse.

Antes de hacerlo, llamó a una ambulancia y avisó que había una persona tendida en una esquina.

Al llegar ante la Policía, habría reconocido lo ocurrido y quedó detenido.

La familia recibió la noticia

Los familiares de Cintia se enteraron de la situación alrededor de las 6:10 de la mañana del sábado.

En ese momento recibieron el aviso de que la joven estaba internada en el hospital Del Carmen de Metán.

Su padrastro, Ariel, contó que los médicos informaron que presentaba graves lesiones en el cráneo, la cara y los ojos.

Debido a la gravedad de su estado, Cintia fue trasladada de urgencia al hospital San Bernardo, en Salta capital.

La familia permaneció allí durante todo el día, pero la joven estaba inconsciente y no podía comunicarse con ellos.

Finalmente, Cintia falleció el domingo como consecuencia de la gravedad de las lesiones sufridas.

Sus familiares aseguran que no sabían de problemas

Ariel explicó que la familia nunca había advertido una situación de violencia entre Cintia y Ramírez.

Según relató, la pareja aparentaba mantener una relación normal y la joven nunca les había contado que tuviera problemas con él.

El padrastro también señaló que Ramírez no mantenía una relación cercana con la familia.

Cintia era conocida por sus familiares como una joven alegre, bromista y muy cercana a quienes la rodeaban.

Ariel contó que la conocía desde que ella tenía tres años y que siempre la consideró como una hija más.

La última vez que la familia la vio fue el viernes al mediodía, cuando Cintia acudió a buscar a sus hermanos.

Su hijo pregunta por ella

Además del dolor por la pérdida, la familia enfrenta ahora la situación del hijo de Cintia.

El niño, de apenas cuatro años, quedó al cuidado de su padre y todavía pregunta por su mamá.

Según Ariel, el pequeño llora y la busca dentro de la casa, sin comprender por qué ella ya no regresa.

La madre de Cintia también atraviesa un momento especialmente difícil, debido al fuerte vínculo que mantenía con su hija.

La investigación continúa

Gastón Ramírez fue imputado por homicidio cuádruplemente agravado por el vínculo, alevosía, ensañamiento y violencia de género.

Durante la audiencia realizada este lunes, el acusado decidió no declarar ante la Justicia.

La Fiscalía, encabezada por Nicolás Rodríguez López, solicitó que continúe detenido y anticipó el pedido de prisión preventiva.

Los investigadores también analizan testimonios y cámaras de seguridad para reconstruir el recorrido realizado por la pareja aquella noche.

La Fiscalía busca establecer con precisión qué ocurrió antes, durante y después de la agresión.

La familia de Cintia pidió justicia y que el acusado permanezca detenido mientras avanza la causa.

Su padrastro expresó que están “destrozados” por la pérdida y reclamó que el caso no vuelva a repetirse con otra familia de Metán.

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