La historia de Natalia Cruz ha causado una profunda conmoción en la localidad de Campo Quijano, en la provincia de Salta, Argentina.
Su caso no solo ha tocado el corazón de sus vecinos, sino que también ha reabierto una conversación urgente sobre la importancia de proteger a quienes denuncian situaciones de violencia en el hogar.
Natalia fue encontrada en su vivienda del barrio Luz y Fuerza con graves lesiones. Aunque fue trasladada de inmediato al Hospital Francisco Herrera, lamentablemente no logró sobrevivir.

Las autoridades señalaron como principal sospechoso a su expareja, Orlando Serapia, quien actualmente es buscado por la justicia. Según trascendió, el hombre habría confesado lo ocurrido antes de darse a la fuga.
Lo que más duele a esta familia es que no es la primera vez que enfrentan una situación similar.
Hace menos de diez años, otra de las hijas de la misma madre también perdió la vida en circunstancias relacionadas con una relación de pareja conflictiva.

Ese hecho, ocurrido en 2017, dejó una marca imborrable en todos sus seres queridos.
Familiares de Natalia contaron que ella había realizado varias denuncias por violencia y que incluso contaba con una orden de restricción.
Sin embargo, la medida había vencido y no fue renovada a tiempo, pese a sus pedidos. Este detalle ha generado indignación entre vecinos y organizaciones sociales, que reclaman mayor seguimiento y acompañamiento para las víctimas.

La comunidad de Campo Quijano se ha unido para acompañar a la familia y exigir respuestas claras.
Muchos vecinos expresaron que es necesario reforzar los mecanismos de protección y actuar con rapidez cuando una persona pide ayuda.
El caso de Natalia Cruz deja un mensaje fuerte: escuchar y proteger a tiempo puede marcar la diferencia en la vida de muchas personas.
