Cecilia Emilce Lezcano

Cecilia Emilce Lezcano, de 16 años, murió en Alvear, Corrientes, Argentina, durante la madrugada del 15 de julio de 2026.

La adolescente había salido de la casa de una amiga después de recibir un mensaje de su compañero de colegio J., también de 16 años.

Una cámara de seguridad registró a ambos caminando hacia la zona de la vieja estación de trenes, ubicada a unas 15 cuadras.

Según la investigación, J. llevaba una pala cuando acompañó a Cecilia hacia ese sector de Alvear.

Poco después, la adolescente llegó gravemente herida a una vivienda del barrio Estación y pidió ayuda.

Cecilia presentaba un profundo corte en el cuello y lesiones en las muñecas.

Fue trasladada para recibir atención médica, pero murió mientras era derivada al Hospital Escuela de la ciudad de Corrientes.

El caso comenzó como un supuesto suicidio

Por las lesiones encontradas, inicialmente agentes de la Comisaría Primera de Alvear investigaron el caso como un supuesto suicidio.

Sin embargo, el segundo jefe de la dependencia detectó indicios que apuntaban a que las heridas no eran autoprovocadas.

Por ese motivo, solicitó apoyo de la División Homicidios de la Policía de Corrientes.

Los investigadores reconstruyeron las últimas horas de Cecilia y encontraron su teléfono celular en una zona de pastizales cercana a la vieja estación.

El aparato había permanecido encendido durante varios días después de haber sido descartado.

Las cámaras y una zapatilla complicaron al sospechoso

Las cámaras de seguridad mostraron a J. caminando junto a Cecilia hacia la estación.

Posteriormente, las imágenes registraron al adolescente regresando solo y con ropa diferente.

Además, los investigadores encontraron una pisada sobre la sangre de Cecilia en el lugar donde ocurrió el hecho.

El patrón de esa huella coincidió con la suela de una zapatilla encontrada durante un allanamiento en la vivienda del adolescente.

Estos elementos llevaron a la detención de J., quien quedó señalado como el principal acusado.

Los mensajes cambiaron la investigación

El análisis de los teléfonos de Cecilia y del adolescente permitió encontrar conversaciones consideradas relevantes para la causa.

Según el fiscal Facundo Cabral, los mensajes recuperados serían “lapidarios” y demostrarían que el hecho habría tenido varios días de planificación.

En una de las conversaciones posteriores al crimen, J. habría escrito que “todos se comieron el verso del suicidio”.

También apareció otro mensaje enviado desde la escena, en el que se indicaba que Cecilia todavía se movía después del ataque.

Los investigadores encontraron además mensajes que indicarían que J. se había ofrecido para cometer el crimen.

La posible participación de otra adolescente

El fiscal Cabral sostuvo que existían indicios sobre otra persona que, al menos, habría conocido la planificación del hecho.

Esa línea de investigación llevó posteriormente a poner el foco sobre la novia de J., una adolescente de 17 años.

La joven, compañera de colegio y estudiante de quinto año del colegio Mamerto Acuña, habría estado al tanto de la planificación, según una fuente citada por la investigación.

La adolescente es hija de un policía de Alvear.

Además, en las semanas anteriores al crimen habría existido una pelea entre Cecilia y la novia del sospechoso.

En ese momento, el fiscal evitó confirmar que la joven hubiera instigado el hecho y señaló que esa posibilidad estaba siendo evaluada.

Posteriormente, la Justicia provincial imputó a la adolescente de 17 años como coautora del homicidio.

La situación judicial de la novia

La querella había solicitado que la adolescente fuera detenida y trasladada a un instituto para menores.

Sin embargo, la Justicia le concedió prisión domiciliaria mientras continúa la investigación.

La jueza de Garantías de Santo Tomé, Sara Durand, también ordenó secuestrar los teléfonos celulares de los padres de la imputada.

La medida se tomó ante sospechas sobre posibles maniobras destinadas a entorpecer la investigación.

Los dispositivos deberán ser examinados por los investigadores.

Una investigación que continúa abierta

El fiscal Cabral señaló inicialmente que no había elementos suficientes para afirmar que se tratara de un homicidio por encargo.

Sin embargo, sostuvo que el caso requería un análisis profundo debido a los elementos encontrados.

También se evaluó la posibilidad de que el hecho estuviera relacionado con algún reto viral, aunque esa hipótesis no fue confirmada.

La investigación también intenta determinar cómo fueron enviados dos mensajes de despedida desde el teléfono de Cecilia.

Los mensajes fueron enviados durante aquella madrugada, pese a que la adolescente no tenía datos móviles desde hacía al menos tres días.

Además, quedó bajo análisis una versión inicial según la cual un policía habría preguntado a Cecilia quién le había provocado las heridas.

Según esa versión, la joven habría asentido cuando le preguntaron si se las había provocado ella misma.

El policía mencionado negó haber mantenido ese intercambio con la adolescente.

Mientras tanto, los investigadores analizan si J. actuó solo o contó con la participación de otras personas.

En Alvear también surgieron sospechas sobre una posible participación adicional debido a las características físicas de Cecilia y las lesiones que presentaba.

La investigación continúa para establecer qué ocurrió exactamente durante aquella madrugada, quiénes participaron y cuál fue el papel de cada uno de los imputados.

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